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domingo, 9 de mayo de 2010

Como para no creerlo: una vecina me vendió esta hermosa "gossip bench" por sólo $10 dólares! ideal para poner el teléfono sesentero que coseguí en otra venta de garage.


El diseño del mueble es tan limpio y clásico (mid century retro), que solamente tuve que retapizarlo.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Treasure hunting...

...never ends.

Hace unos días nos topamos con una venta de garage -curioso encontrar una en noviembre- y compré a precio de regalo algunas de esas chácharas que siempre ambiciono cuando visito las tiendas de antigüedades. Entre ellas, este lindo radio Panasonic, que funciona perfectamente y que quedó de maravilla en la cocina.

Lo encontré anunciado en una revista de por ahí de los 60s... Ese mismo día compré también un viejo globo terráqueo (elemento que está haciendo furor como accesorio decorativo), un costurero de madera, un archivero de aluminio de diseño intemporal y de paso cargué con un libro sobre el cubismo checo (en checo) para mi amiga la artista... todo por $23.00
Hoy, por otro lado, compramos un robot de cocina que costó tres veces más. Lo necesito para hacer sopas y moler granos rejegos ya que la licuadora tronó al cabo de dos años de servicio, ¡qué se le va a hacer! No creo que, como mi radio, el robot siga funcionando dentro de 40 años pero ya se ve, las cosas no se hacen como antes.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Roda de Samba y Café Pilão

Invitados por Julia, mi amiga Carioca, Mario y yo pasamos la tarde de ayer en un café brasileño. Por ser viernes había un grupo de músicos en una roda de samba, chicas bailando y muchos brasileiros. Comimos delicioso y tomamos varias cervejas y capirinhas que luego nos salieron en un ojo de la cara, pero valió la pena. En un momento había casi una veintena de personas cantando y tocando instrumentos con una mezcla de alegría y saudade (nostalgia, no dejen de leer a Pessoa para más detalles).
Mi hallazgo feliz fue este paquete de café Pilão, que es mi favorito desde que Mario trajo uno de su viaje a Brasil. En la foto, mi otro hallazgo del día… una hermosa cafetera esmaltada vintage, que en una tienda de antigüedades me habría costado el otro ojo de la cara pero que por suerte encontré en una tienda de pulgas, y digo suerte porque no siempre aparecen cosas tan lindas como ésta...

domingo, 2 de agosto de 2009

Vintage dècor

Cuando tengo tiempo e inspiración (más seguido lo segundo que lo primero) me encanta aventurarme en las tiendas de antigüedades y los mercados de pulgas en la búsqueda de algo original para decorar mi casa.
Al placer de encontrar algo sorprendente entre un bonche de cosas inservibles se añade el de comprar barato, ecológico (por aquello de reciclar comprando cosas viejitas que suelen ser de mejor calidad que las baratijas hechas en china que contaminan y atestan los anaqueles en el dollarama) y además con el encanto de lo viejo.
Algunos ejemplos de los tesoros que he rescatado del olvido y que lucen de maravilla en mi hogar son:


Maletita voyage air Montréal de los 70's, para guardar guantes y bufandas... Tupperware vintage, jarra de manufactura danesa y contenedores de galletas, azúcar y café.
Ventilador de los 40's que por alguna razón solamente remueve el aire a menos de 1cm de distancia.


Hace una semana hice un viaje a Maine y tuve la oportunidad de visitar algunas tiendas de antigüedades en los encantadores pueblitos a la orilla de una parte del camino entre las white mountains. En lugares de nombres evocadores y maravillosos como North Conway, Bretton Woods o Bethlehem se encuentran tiendas especializadas que son como verdaderas cuevas de las maravillas en las que se atesoran todo tipo de mobiliario, piezas de arte y artículos de uso cotidiano que forman parte de la historia del país. Impresionada como una niña que vagabundea en el corazón de una fabulosa juguetería, escogí algunos recipientes de tabaco y galletas que datan de la primera mitad del siglo pasado. Estratégicamente colocadas en los lugares en los que suelo dejar cosas pequeñas sin fijarme (la mesita de noche, las repisas del librero, el estante del baño) no solamente hacen que las superficies de esos muebles se vean más organizadas, sino que además aportan un guiño extra a la decoración.